¡No todo es como lo imaginé!
Maternidad y expectativas

La maternidad nos confronta todo el tiempo con nuestros deseos y expectativas. Siempre encontramos sorpresas, dificultades, problemas que no esperábamos, que no queríamos, que no eran parte del plan.  Muchas cosas salen peor, o simplemente distinto a lo que nos hubiera gustado.

Solemos evaluar experiencias con la vara de nuestras expectativas. La maternidad no escapa.   

Las expectativas son un conjunto de creencias e ideas que tenemos  sobre algún acontecimiento o persona.  Solemos construirlas en torno a dichos de otros, a lo que vemos, lo que cuentan de sus experiencias, lo que transmiten.

Los medios de comunicación son grandes generadores de expectativas.  Nos venden la idea de una maternidad perfecta, sin dificultades. Mamás felices, plenas, bellas y organizadas desde el día uno.

Nuestras expectativas también pueden estar sesgadas por lo que personas cercanas nos han transmitido, por ejemplo, nuestras madres o amigas. Pensamos que la forma en la que ellas han maternado es la “verdadera”, la “buena”, la que deberíamos esperar. 

Las expectativas pueden ser muy cercanas a situaciones ideales, imposibles de alcanzar, alejándonos de la realidad de nuestras vivencias. Tener expectativas y no poder alcanzarlas nos hace evaluar negativamente lo que nos pasa, quitarle valor a la experiencia, sentirnos decepcionadas, frustradas, tristes o con culpa.

En nuestras expectativas, idealizamos la crianza, queremos que las situaciones cotidianas sean “perfectas, hermosas y fáciles”. Que nuestros sentimientos sean todos “puros y alegres”. Como vimos en la tv. Que nuestros hijos sean o hagan las cosas de determinada forma, según lo que hacen otros o lo que pensamos ideal. Y entonces…vienen las crisis, la angustia, la culpa. Porque no todo cumple con nuestras expectativas.

Si dejamos las expectativas de lado, si miramos nuestro maternar y a nuestros hijos sin esperar mucho seguro nos vamos a sorprender. Sin tanta expectativa, ¡llega la sorpresa! El disfrute del detalle, del momento, de lo que se está viviendo.

Seguramente también sería tanto más fácil si nos dijeran que la maternidad no es tan ideal ni tan perfecta. Que hay momentos intensos, caos, que puede ser agotador y difícil. Por eso informarte y compartir experiencias con madres reales es una forma de conocer que se puede esperar, sin tanto ideal. Y por lo tanto sin tanta decepción.

Pero también sin expectativas, podemos sorprendernos dándonos cuenta que muchas cosas salen mucho mejor de lo que habíamos llegado a imaginar.

Mi hija, el amor que le tengo, el vínculo que día a día construimos, las experiencias que vivimos, la alegría que he encontrado en su compañía. Mi propia forma de hacer, mis experiencias en la maternidad… Han superado por ¡mucho mis expectativas! Me sorprenden día a día, me hace querer, desear y experimentar cosas que no hubiera imaginado. Me transporta a lugares nuevos en mí, a situaciones que ni en sueños había pensado.

Por eso intento dejarme sorprender, tener menos expectativas e ideales. Vivir y disfrutar lo que tengo. Construir día a día.