La sobrecarga mental materna.

“Desde que nació mi bebé siento que no paro nunca, siempre hay cosas pendientes por hacer. Estar atenta a todo, planear salidas, llevar controles médicos… ¡mi cabeza va a explotar!”… Me decía una paciente en una primer consulta.  Su médico la había derivado para que iniciara una terapia psicológica por estrés.

La historia de esta paciente no es extraña, se trata de la sobrecarga mental que muchas veces asumimos las mujeres y que además empeora con el nacimiento de un hijo.

La carga mental es ese trabajo de pensamiento que hacemos día a día para planear, planificar y gestionar actividades y situaciones.  En nuestra sociedad, la carga mental del hogar, que ayuda a que funcione la familia lo suele realizar la mujer.  No se trata solamente de la realización de tareas, se trata de las responsabilidades y la planeación que cada tarea requiere.

Cada vez más los hombres se involucran en las tareas del hogar (limpiar, dormir al bebé, cocinar…). Sin embargo, sigue cayendo la responsabilidad de organización de dichas tareas en la mujer y cuando llega un hijo, la situación no es diferente.

Las mamás nos sentimos responsables de absolutamente todo lo que les pasa a nuestros hijos. Desde el embarazo, el peso de la planeación y los cuidados recaen sobre la mujer. Qué comer y qué no, decidir cómo y dónde parir, recordar los controles y la semana de gestación, comprar la ropa y organizar la habitación, etc.

En este sentido, no es raro que cuando llega el bebé a casa, y conforme los hijos crecen, se vayan sumando responsabilidades para la mujer.

Muchas no reconocen el peso de la sobrecarga mental hasta que tienen un síntoma: estrés (como mi paciente), dolores de cabeza, dificultades del sueño, dolor de espalda, agotamiento, ansiedad, etc.

El cuidado y la crianza de un bebé, siempre suponen algo de carga mental, porque somos responsables de sus vidas, porque tenemos que tomar decisiones, porque aparecen dificultades y problemas. Sin embargo, esto no quiere decir que tengamos que asumir toda la carga, o que sea normal sentir que nuestra cabeza va a explotar de preocupaciones y pensamientos.

Compartir la carga mental que supone la crianza es una buena forma de aliviarla. No es suficiente dividir igualitariamente tareas con tu pareja. Hace falta dividir responsabilidades.

“Nosotros hemos dividido tareas, mi pareja me ayuda muchísimo.” Me decía otra paciente. ¿Pero quién se hace responsable de todo?, ¿te sientes liberada cuando él está a cargo?

Dividir responsabilidades quiere decir que una persona se hace cargo de una situación o tarea y que no es necesario que otro lo supervise o le recuerde que tiene que realizarla. Si tienes que recordar, entonces lo tienes que pensar y eso ¡no es liberarte de la carga mental! Tampoco lo es estar pensando o juzgando como hace el otro con la responsabilidad que tiene.

Las mamás  tenemos que aprender a delegar y  confiar. Muchas mujeres se quejan de que sus parejas no hacen las cosas exactamente como ellas las quieren, entonces mejor “¡lo hago todo yo!”.

Tenemos que aprender a dejar que el otro haga las cosas a su manera, sin juzgar, sin supervisar. Confiar y relajarnos.

Si hemos acordado que mi pareja se encarga de la rutina de dormir al bebé para que yo pueda darme un baño, entonces no tengo que dejarle el pijama listo o decirle que tan caliente o fría debe poner el agua para el baño. Lo único que tengo que hacer es disfrutar mi momento a solas, olvidarme, relajarme y confiar en mi pareja.

De la mano del dividir, delegar y confiar, también está el tiempo para mí. Darme autocuidado y buscar espacios de disfrute, harán que la carga mental no se sienta tan pesada. Que no me abrumen los problemas y preocupaciones. 

Delegar una tarea para poder darte un momento de autocuidado no debe de hacerte sentir culpable, porque una madre necesita sentirse bien para hacer sus tareas de madre.

Cuidar tu salud emocional y mental es la mejor forma de poder cuidar de tus hijos.   

Natalia Sladogna.